MaDeDigital
Webs, Apps e IA
SEO & Marketing

Cambiar de web sin perder el posicionamiento que ya tienes en Google

Rehacer la web y desaparecer de Google durante meses es un clásico, y casi siempre evitable. Qué causa la caída y qué pasos seguir para migrar sin perder tráfico.

Volver al blog

Un negocio con años de web y un flujo estable de clientes desde Google decide dar el salto: web nueva, más moderna, más rápida. Un mes después del lanzamiento, las visitas desde el buscador han caído a la mitad. Tarda medio año en recuperar el terreno perdido. Y lo peor es que se podía haber evitado casi entero.

El rediseño no es el problema. El problema es hacerlo sin plan.

Por qué Google se pone nervioso con una web nueva

Google lleva tiempo entendiendo tu sitio: qué páginas tienes, de qué habla cada una, qué direcciones responden a qué búsquedas. Cuando lanzas una web nueva, muchas veces sin querer rompes ese mapa.

Cambian las direcciones de las páginas. Desaparece contenido que traía visitas. Se reorganiza la estructura y lo que antes estaba a un clic ahora está a tres. Para el buscador, medio sitio se ha esfumado y ha aparecido otro que aún no conoce. Hasta que vuelve a entenderlo, tu posición baja.

Lo que hay que preservar

Antes de pensar en diseño, hay tres cosas que no se tocan a la ligera.

Las direcciones que ya posicionan. Si tuweb.com/servicios/reformas-cocina está primera en Google para su búsqueda, esa dirección debería seguir existiendo o redirigir bien a su equivalente.

El contenido que trae tráfico. Ese artículo del blog que parece viejo pero recibe visitas cada semana no se borra; se migra, y si acaso se mejora.

Los textos que Google ya indexó. Puedes reescribir, pero si vacías las páginas para dejarlas "más limpias", también vacías el motivo por el que aparecían en las búsquedas.

Redirecciones 301, en cristiano

Una redirección 301 es un cartel de "nos hemos mudado, la nueva dirección es esta" que entienden tanto el visitante como Google. Cuando alguien entra por la dirección antigua, el servidor lo lleva a la nueva y le pasa el valor que esa página había acumulado.

Si cambias la estructura de la web y no pones estas redirecciones, cada dirección antigua se convierte en un error, el usuario ve una página de "no encontrado" y Google va retirando esas páginas de sus resultados. Es la causa número uno de las caídas de tráfico tras un rediseño.

No son opcionales. Son parte del trabajo.

El inventario que hay que hacer antes de tocar nada

Este es el paso que casi nadie da y el que más disgustos ahorra.

Antes de empezar la web nueva se saca la lista completa de las direcciones actuales y, junto a cada una, cuánto tráfico trae y para qué búsquedas aparece. Esos datos están en Google Search Console, gratis, y son tuyos.

Con esa lista delante se decide, página por página, qué se mantiene igual, qué se fusiona, qué se redirige y a dónde. Sin esa lista se lanza a ciegas y luego se apagan fuegos.

Qué mirar el día del lanzamiento y la semana siguiente

El mismo día: comprobar que las redirecciones funcionan, que no hay páginas importantes devolviendo error, y avisar a Google del nuevo mapa del sitio enviando el sitemap en Search Console.

Los días siguientes: revisar en Search Console los errores de rastreo que vayan saliendo, vigilar que las páginas clave se van indexando y comparar el tráfico con el de las semanas previas. Una bajada leve los primeros días es normal. Una caída fuerte que no se recupera en una semana es señal de que algo quedó mal atado.

Cuándo sí compensa cambiar las direcciones

A veces la estructura antigua es un desastre y mantenerla no tiene sentido. Se puede cambiar, pero con cabeza: se planifica el nuevo esquema de direcciones, se mapea cada antigua a su nueva con una redirección 301 y se asume que habrá unas semanas de ajuste mientras Google se recoloca. Hecho así, la web nueva suele acabar posicionando mejor que la vieja en dos o tres meses.

El calendario también cuenta

Hay momentos malos para lanzar una web nueva. Justo antes de tu temporada alta, en plena campaña de publicidad o la semana que más facturas del año, no. Google necesita unos días de calma para volver a rastrear el sitio, entender el nuevo mapa y recolocar las páginas, y durante ese ajuste el tráfico se mueve. Elige una época tranquila del negocio, avisa a quien lleve tu publicidad y deja un margen de dos o tres semanas antes de cualquier fecha importante.

Cómo lo hacemos

Cada proyecto de web nueva sobre una web que ya existe empieza por el inventario de direcciones y tráfico, incluye el mapa completo de redirecciones y una revisión de indexación las semanas posteriores al lanzamiento. El objetivo no es solo que la web nueva sea más bonita: es que el lunes siguiente sigas apareciendo donde aparecías.

Así trabajamos cada proyecto, paso a paso: puedes verlo en nuestro proceso.

¿Hablamos de tu proyecto?

Si tienes una web con tráfico y te frena el miedo a perderlo, cuéntanos tu caso. Miramos qué tienes posicionado y te decimos cómo migrarlo sin sustos.

¿Quieres aplicar esto a tu propio negocio?

Cuéntanos qué necesitas y te decimos cómo lo haríamos, con un presupuesto cerrado.

Contactar